viernes, 1 de marzo de 2013

Invitado de excepción

El Villarreal era el invitado de excepción a esta Liga Adelante tras el descenso de la pasada campaña. Un retroceso tomado como un impulso fortalecedor para volver a la élite europea. Se presagiaba un paso triunfal y testimonial por la categoría de plata, con el único objetivo de conseguir el ascenso directo. Esa esperanza real permanece, pero el equipo castellonense pugna por los puestos de playoffs. Un invitado con el que no se contaba.  





El sistema habitual del Villarreal es el 1-4-4-2. Es el esquema de partida, respetado en el aspecto defensivo pero con matices cuando el Villarreal posee el dominio de posesión. Marcelino otorga plena libertad de movimientos a los hombres de ataque, traducida en incertidumbre e incomodidad defensiva del rival. Llevar el peso del partido y marcar los tiempos del encuentro como vías al triunfo.  

SIN BALÓN

El Villarreal es un conjunto que sufre si no lleva la manija del encuentro. La ausencia de un recuperador nato en la medular, formada por Bruno y Farinós, repercute en dificultades por dentro. Por ello, se busca igualar líneas, defender en igualdad numérica todas las zonas del terreno de juego y elegir el pase rival adecuado para practicar el achique de espacios. Si el Villarreal roba de tres cuartos en adelante, el peligro es inminente. 

CON BALÓN



Jugar desde atrás es la máxima. Juan Carlos, el meta, es el primer organizador y desde atrás divisa todo. Balón al suelo, y hasta 5 salidas claras de balón. Los dos centrales, Mussachio y Dorado, abiertos para que los pivotes, Bruno y Farinós, entren y salgan turnando tareas. Esa superioridad en zonas retrasadas permite una circulación inicial fluida y con apoyos diversos.

LOS LATERALES, LAS OTRAS DOS SALIDAS

Laterales, Mario Gaspar y Jaume Costa o Joan Oriol, convertidos en carrileros. Protagonistas esenciales en el fútbol de Marcelino, son el recurso en largo si el rival no permite salir en corto. Pegados a la cal dan amplitud máxima y aportan profundidad aprovechando el carril exterior liberado por los interiores. Los tres, en menor medida Joan Oriol, son deficitarios en materia defensiva, con continuos desequilibrios tácticos (véase Mario Gaspar en 1ª imagen).

CAJA CENTRAL, ELEMENTO DIFERENCIAL

Ahí está el partido. Es la porción de campo habilitada por el submarino para que sus jugadores de tres cuartos marquen diferencias, con la baja más que sensible de Cani. Los interiores, más que extremos, trazan diagonales incrustándose en zonas más centradas para que, a partir de la superioridad numérica, la conexión con los dos puntas (Perbet y Uche-Pereira) sea rápida y precisa. Al igual que en ataque es un aval, en defensa es un lastre. Tanto López Garai como Abel-Caballero van a tener más espacios si se alojan en esa zona y reciben en el espacio entre los delanteros y la dupla Farinós-Bruno. Además, las vigilancias defensivas en las segundas jugadas crecen en importancia debido a la aglomeración de jugadores amarillos en zona de rechace.