domingo, 24 de agosto de 2014

Scouting: Real Madrid CF

Perfeccionar lo sobresaliente. Difícil tarea. El Real Madrid CF ha incorporado a Kroos y James para poner la guinda al pastel. Con mayor o menor necesidad, respectivamente, enriquecen un cóctel que fue campeón de la Champions League. Es un año subrayado para volver a la gloria en las competiciones domésticas y defender título en Europa. Además, Keylor refuerza la meta para que la competencia interna sea máxima. Todo ello suma. El Real Madrid aspira a todo.

Salida de balón

A pesar de que el elemento diferencial es el contragolpe, la defensa organizada y posicional adversaria obliga a los blancos a trazar la jugada desde la base. Los dos centrales se abren; al mismo tiempo que Kroos y Modric se posicionan en diagonal con el central del mismo perfil. Cuerpo orientado para mirar hacia delante a fin de encontrar el momento para sustituir el pase de seguridad por el profundo hacia los killers. El pasillo central queda para el 6 (Xabi Alonso-Illarra, que incluso se posicionan por delante de ellos), si es 1-4-3-3; o para el 10 (Isco-James), si es 1-4-2-3-1.

Presión intensa y transición ataque-defensa
 
Un buen ataque incluye de modo inherente posicionarse para defender eficientemente. El conjunto blanco aglomera jugadores en campo contrario, y la transición ataque-defensa queda en un duelo entre centrales y delantero rival. Confían en las capacidades físicas, técnicas y tácticas –mayormente intentan anticiparse- de Ramos y Pepe a pesar de quedar expuestos con la presión intensa a todo campo del resto de compañeros. De ahí la importancia del 9, Mandzukic es un claro ejemplo, para aguantarla y permitir a la segunda línea llegar para tirar el contraataque. Ahí el Real Madrid sufre pues los laterales deben recorrer demasiados metros. El Atlético se doctoró en este sentido en la Supercopa.  


Cristiano y Bale

Los extremos permanecen muy abiertos, incluso si la jugada emana por el otro costado. Bale y Cristiano. Cristiano y Bale. Individualmente, poco por descubrir. El resto del equipo se distancia de ambos para que tengan pasillo interior y exterior y sus 1vs1 en conducción declinen la balanza. Si se ven ahogados, los laterales doblan para practicar superioridad por los costados. En transición defensa-ataque disfrutan, con campo por delante son letales y rompen al espacio, si no la llevan al pie, con una potencia ostensible. Serán los máximos artilleros del conjunto blanco. Son ases bocarriba pero igualmente determinantes.