viernes, 3 de octubre de 2014

Scouting: Getafe CF


 Junio de 2004, Tenerife. El Getafe cumple más de diez años en la élite del fútbol español convirtiéndose en un fijo de Primera. La nostalgia del EuroGeta, ese equipo que enamoró y estuvo a punto de apear al Bayern, queda lejos. La permanencia se erige como el único objetivo, competir por cotas más altas es muy complicado con las diferencias económicas existentes.     
              

Versatilidad en el doble pivote


Cosmin parece haber encontrado el dueto de mediocentros apropiado en acorde a sus requerimientos. Míchel y Lacen conforman el doble pivote azulino, sin una excelsa calidad técnica pero exprimiendo sus capacidades. Interpretan el encuentro, juegan y hacen jugar. Normalmente, a pocos toques, y ello confiere continuidad al juego getafense. Por delante, Sarabia es el enlace, el hombre que tira de inventiva y contempla espacios para meter balones interiores con su zurda de oro. Así llegó el tanto de la victoria ante el Málaga. Si el técnico rumano arma fortaleza y calidad en la sala de máquinas, la permanencia gana enteros. 


Por fuera, a pie cambiado


Diego Castro y Yoda son los extremos. Hombres de banda que teóricamente deben hacer al equipo ancho pero que, al jugar a pie cambiado, suelen tirar diagonales intentando aprovechar los pasillos interiores. Diego Castro, perfil de mayor asociación; Yoda, más potencia. Así, incrementa el protagonismo de los laterales, que doblan a los extremos y buscan llegar a línea de fondo. Valera y Escudero o Roberto Lago, más carrileros que defensores. Sufren en el 1x1, el descaro por fuera en tres cuartos de campo marcará diferencias.   

Falta de un killer


El juego y la efectividad en las dos áreas resulta fundamental, más si cabe en Primera División donde es complicado crear ocasiones de gol. Las salidas de Colunga al Brighton y de Marica al Konyaspor turco, más la lesión de Álvaro Vázquez, dibujan un mapa con interrogantes. Babá, procedente del Sevilla, no alcanza el nivel para el que lo fichó la entidad hispalense, lo que ha obligado a Cosmin Contra a reconvertir a Lafita de “9”. El gol, ese bien tan preciado.